Mientras el mate va y viene

“Yo creo que la pluralidad de voces y presencias dentro del feminismo es su fuerza y no su fragilidad. Lo hace intenso, lo hace dramático y nos convoca a debatir entre nosotras. Si no tuviera esa pluralidad sería menos interesante. La intensidad se la debemos a esos debates internos. Tenemos que considerarlos un valor y no un defecto”. Rita Segato

 

Hay algo de esta frase que siempre me interpela. Quizás porque habla de algo que atraviesa al feminismo desde sus orígenes, la posibilidad de construir juntas sin tener que pensar igual. No siempre estamos de acuerdo y, muchas veces, esas diferencias nos incomodan. Pero también nos obligan a escuchar y a revisar lo que pensamos.

Mientras el mate va y viene, circulan las palabras, las preguntas y las experiencias. Hay escucha y ruido, hay diferencias que se acercan y otras que todavía necesitan tiempo para encontrar un punto de encuentro. Y en el medio, de a poco, vamos construyendo un nosotras.

El Encuentro Plurinacional tiene cuerpo, cicatrices, voces y memoria. Nació en democracia, hace casi cuatro décadas, y en sus calles conviven las huellas de quienes abrieron camino, las luchas que todavía siguen y las preguntas de quienes hoy buscan transformar las cosas.

Las mujeres más grandes llegan con la memoria de las luchas que las precedieron y de las conquistas que ayudaron a construir. En sus palabras hay orgullo, pero también cansancio, preocupación y dolor. Ven cómo muchos de los derechos que parecían ganados hoy están en discusión y sienten que aquello por lo que tanto lucharon puede empezar a retroceder.

El divorcio, el matrimonio igualitario, la ESI, la identidad de género, el derecho al aborto legal, seguro y gratuito. Detrás de cada una de estas conquistas hay años de lucha, de organización y de mujeres que salieron a las calles para cambiar las cosas. Hoy, muchos de esos derechos se sienten amenazados y existe el miedo de que desaparezcan.

Las más jóvenes llegan con otros recorridos. Son hijas de esas madres, nietas de esas abuelas, herederas de luchas que quizás no vivieron de primera mano, pero que forman parte del mundo que habitan. Traen sus propios reclamos, sus lenguajes, sus referencias y sus formas de organizarse. Los buzos que identifican los movimientos a los que pertenecen, los cuadernos, las consignas y las conversaciones que nacen en una ronda y después siguen en las redes.

En ellas también hay dolor. Hay empatía, bronca, incertidumbre y preguntas. Pero, en medio de un presente que por momentos parece cubierto de malezas, hay algo de esa energía joven que se abre paso y deja entrar la luz.

IMG-20261016-WA0021

Las más grandes se preocupan por las jóvenes. Las jóvenes, por sus pares. A veces parece que hablan idiomas distintos. Algunas palabras cambiaron, algunas discusiones necesitan un traductor y no siempre es fácil entender desde dónde habla la otra. Y seguramente esté bien que sea así. Es natural.

Esta es mi primera vez participando del Encuentro y me quedé pensando en eso. En que un movimiento vivo no puede permanecer igual a como lo conocimos o lo recordamos. Cambia, aparecen nuevas preguntas y algunas respuestas que parecían cerradas vuelven a discutirse.

Cada generación tiene sus propias urgencias y sus maneras de luchar. Y aunque a veces parezcan caminos diferentes, también hay mucho que pueden compartir.

Ninguna generación empieza de cero. Las jóvenes marchan sobre calles que otras ayudaron a abrir. Y las que llevan décadas sosteniendo estas luchas también tienen la posibilidad de escuchar nuevas voces y encontrarse con otras maneras de mirar el mundo.

Pienso que una parte importante de este movimiento está ahí, en saber que, cuando una se cansa, otra puede acercarse, darle la mano y tomar la posta. No hace falta pensar igual en todo para acompañarse.

Quizás el puente se construya así. No de una vez ni para siempre. Se va haciendo mientras nos miramos, mientras escuchamos lo que la otra tiene para decir y tratamos de entender aquello que no vivimos o que no nombramos de la misma manera. Mientras seguimos hablando, incluso cuando no estamos de acuerdo.

Mientras las calles nos mezclan y las voces se encuentran. Mientras aprendemos unas de otras y nos reconocemos en algunas luchas, aunque lleguemos a ellas por caminos distintos.

Y mientras el mate sigue girando, vamos construyendo un nosotras cada vez más amplio, más plural y potente.

¿Querés sumarte a esta red?

Conectate con otras profesionales, accedé a talleres, becas, mentorías y más.
Conocé los beneficios de ser parte de #MEP y empezá a hacer red.

Fundadora de 5 + UNA Agencia & Lab

Licenciada en Relaciones Laborales y Comunicación Social (UBA), con posgrados en Marketing de la Moda (Universidad de Belgrano) y un Máster en Neuromarketing y Comportamiento del Consumidor (Universidad Complutense de Madrid). Es comunicadora, consultora y fundadora de 5 + UNA Agencia & Lab, donde integra estrategia, creatividad, neuromarketing y branding sensorial. Desarrolló los inicios de su carrera en agencias de publicidad y prensa. Trabajó para empresas nacionales e internacionales y desde 2019 comenzó a trabajar de forma freelance. Es docente universitaria, speaker y colaboró como periodista para diferentes medios. Además, produce su podcast 5 + UNA, donde conversa con marcas y emprendedores sobre comunicación, desarrollo personal y el poder de las experiencias.